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Miguel Verón: “En la vida hay sinsabores pero también alegrías”

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Las elecciones del pasado 23 de septiembre lo colocaron a la cabeza de la Central de Trabajadores a nivel local • Se define como una persona preocupada por sus compañeros y apunta al fortalecimiento y crecimiento de los gremios.

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Victoria. Junto a Yuyo Montaldo, Miguel Verón ganó la conducción de la CTA.

Por Yesica Landola

Miguel Ángel Verón nació en Mercedes el 2 de julio de 1949. Estudió en el Cotolengo Don Orione y terminó en la escuela 7 la primaria. Luego, siguió en Industrial y se recibió de técnico electromecánico.

Tras trabajar en la fábrica San Martín durante dos años, con el dinero que ahorró viajó a La Plata para estudiar arquitectura. Cuando se encontraba en quinto año, con la dictadura militar quedó cesante. La vida lo llevó al matrimonio y al nacimiento de sus hijos y consideró que el tiempo del estudio ya había pasado.

Una vez terminado el gobierno de facto fue reincorporado al Poder Judicial, donde se estaba desempeñando en La Plata en aquella época, pero en Mercedes.

Asegura estar “orgulloso de ser mercedino” y que es una persona que se preocupa por sus compañeros.

Miguel Verón junto a Jorge Montaldo se consagraron el pasado 23 de septiembre como ganadores en el distrito Mercedes, en las elecciones de renovación de autoridades en la Central de los Trabajadores Argentinos (CTA) con 691 votos.

Aún no hay fecha de asunción dado que en los niveles superiores deben realizarse elecciones complementarias que determinen la suerte de la conducción. “Independientemente de lo que suceda vamos a respetar la voz de los compañeros. Esperemos que en poco tiempo la CTA deje de estar en conflicto y sea una de las armas que acompañe el proyecto de transformación de la Argentina”, expresó y agregó: “Nuestra intensión en Mercedes es que se tenga una impronta grupal, no personal. Quiero que sea la CTA de los trabajadores. Hay un grupo de gente que está apostando a esto y es un buen desafío”.

¿Siempre te preocupaste por tus compañeros?

– Cuando estaba en La Plata, al poco tiempo de ingresar hicimos una agrupación con los compañeros. Hicimos elecciones de planta y salimos segundos. De esa época recuerdo muchos compañeros que lamentablemente fueron desaparecidos, cesanteados; historias muy tristes. El vacío de la dictadura hizo que muchos cayeran en un vacío depresivo, que muchos se fueran.

Fue muy triste para todo el país. Viéndolo ahora parece fácil. Pero en aquel momento el gobierno, los medios pusieron a muchos compañeros en un lugar “indeseable” y es muy difícil salir de ese lugar.

¿Cómo lo viviste?

– Sobreviví gracias a la fortaleza de quien entonces era mi mujer, y mis hijos. Se pudo superar porque en ese momento teníamos un proyecto de vida común. Y todos queríamos cambiar la historia en ese momento, así que fue un momento muy importante para todos.

Además, por los hijos uno hace muchas cosas. En mi caso fue un exilio interno, pero a pesar de todo tuvimos la suerte de haber sobrevivido. Vivimos un infierno, como todos en aquellos tiempos, aunque distinto pero muy difícil.

¿Cuándo llegaste por primera vez a integrar una lista que representara y defendiera a los compañeros?

– En 1975, en La Plata. Luego, en 1984 me reintegré por la lucha de la AJB junto a muchos compañeros. Fui integrante de la comisión, y gracias a Mario García siempre tuve un espacio para trabajar. Y desde entonces siempre estuve en la comisión directiva en distintos cargos.

Mi trabajo se ha ampliado a otros problemas que tienen los judiciales como es el tema de la salud, la situación social. Cada uno tiene una historia y muchos necesitan que se los contenga. Me parece que por ahí pasa la consolidación de un grupo y de tener quien te acompañe a partir de que uno se preocupa siempre por ellos.

Siempre traté de seguir la visión de un trabajo colectivo. Siempre fui de perfil bajo, trabajando por el conjunto. En el fondo, muchas veces hay un interés de querer pasar por la vida dejando una huella en algo. Yo me considero un militante sindical más que un dirigente. Muchas veces hay sinsabores pero también alegrías. La vida es eso…

¿Cómo fue esta nueva etapa de encabezar junto a Yuyo Montaldo una lista que terminó ganado la conducción local de la CTA?

– La actual comisión había votado la última vez a Hugo Yaski y a Baradel y Goy a nivel provincial. Nosotros creíamos que se podía renovar una vez más este mandato porque había cosas incompletas. Creemos que en cuatro años no se llega a hacer todo. Pero no apoyamos que se eternicen en el cargo, solo una reelección para que se puedan concluir las cosas que se empezaron.

En Mercedes, el compañero Hugo Bonafina ya había cumplido dos mandatos más los dos años anteriores. Entendíamos que debía haber un cambio y cuando se hizo la propuesta muchos lo acompañaron.

¿Decidiste encabezar la lista?

– En realidad mi nombre al frente de la lista llegó por los compañeros de SUTEBA que entendieron que yo podía ser la persona indicada para encabezar la misma. Y me acompañó Yuyo por lo que agradezco a todos la confianza puesta en nosotros.

Por suerte en la elección nos fue bien gracias a que recorrimos todos los puestos de trabajo, en ningún momento agraviamos a nadie ni hicimos ningún tipo de descalificativos para quien en este caso era oposición a nosotros. Siempre dejamos en claro qué queríamos y adónde íbamos. Llevamos consignas que para la gente son muy sentidas como el tema del dinero por el cajero automático. A nosotros nos bancarizaron  de prepo y el sistema es malo porque la gente para poder cobrar tiene que hacer todo un circuito para poder cobrar su salario; el tema de la salud, las condiciones edilicias, de salud e higiene y demás cuestiones que nos preocupan.

En la elección estuviste enfrentado en cuanto a las listas a las que pertenecían con el secretario de la CTA, Alberto Igoldi ¿Cómo continúa la relación?

– Con esto de las elecciones de vez en cuando hubo algunos roces. De todos modos se acordó que en los dos años que nos quedan de mandato trabajaremos de forma conjunta. Después se verá. La idea no es dividir la AJB. Si llegara haber alguna situación queremos consensuarlo entre los dos grupos para preservar el gremio por encima de las líneas internas que se tengan. Construir el gremio costó mucho y no se puede tirar por la borda una construcción de 50 años por intereses particulares.

No pudiste terminar la carrera de arquitectura y tu vida tuvo otro rumbo ¿Cómo te sentis con eso?

– Siempre fue mi aspiración recibirme de arquitecto. Pero no pude hacerlo. Es algo que me va a quedar pendiente, como quien diría atragantado, porque es un sueño. Pero la vida no es siempre lo que uno quiere ser sino lo que elige ser.

A pesar de todo la puedo contar y si el costo de pensar hoy lo que pienso fue no poder terminar la carrera valió la pena.

Además, cuando tuve la oportunidad de seguir estudiando primero pensé en mis hijos. Es el tiempo de ellos y que disfruten de poder formarse y de tener elementos intelectuales para que puedan saber de qué lado pararse en la vida. La única forma es a través del conocimiento, la educación.

¿Qué proyecto tenés?

– Sé que voy a cumplir un tiempo y apuesto a la juventud que en poco tiempo seguirá adelante en mi lugar. Tenemos que acompañar a los jóvenes comprometidos para que en el futuro la AJB siga siendo un gremio importante como lo soñamos y como siempre aspiramos.

A partir de esta elección se logró proyectar mucho más la CTA. Que esa CTA sea un mayor contenedor, que en el futuro haya sangre nueva, que sea un lugar donde toda la gente pueda llevar sus inquietudes que se recepcionarán y se llevarán adelante en las medidas de las posibilidades.

En lo personal me gustaría viajar, conocer el país. Y, como toda persona que estudió arquitectura, poder ver los lugares emblemáticos de nuestra arquitectura. Cosas que tienen que ver con la vocación que uno tuvo. Son sueños que a veces se pueden cumplir, y a veces no. Todo esto, cuando mis hijos terminen de desarrollarse y termine todo lo que estoy llevando adelante.

 

Author: Redacción

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