Lesionados celebra sus bodas de plata

Lesionados celebra sus bodas de plata

Redaccion . Publicado en Cultura 374 Sin comentarios

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Una historia dentro de otra historia: por un lado celebrar sus 25 años en la avenida 29 y por el otro conmemorar otro clásico raro: el día del estreno de la obra La Consagración de la Primavera • Los secretos para permanecer un cuarto de siglo, que los encuentra crecidos y felices.

Este carnaval es más que especial para la comparsa Lesionados por el Corcho. La ya clásica agrupación celebra sus 25 años de vida junto a los corsos mercedinos. Y ese precisamente será el lema de este año: “Lesionados, un clásico”. Por si fuera poco, pondrán en escena una obra también clásica y rara en su época. Tal cual como fueron ellos en las noches carnestolendas mercedinas.

Gabriela Florella, una de sus directoras y fundadoras de la comparsa explicó: “Este año es muy difícil de explicar lo que haremos porque vamos a hacer una escena dentro de otra escena. Este año va a ser el número 25 que caminamos la avenida 29 y queríamos festejarLO por un lado; y lo juntamos con un tema que alguien que había sido coreógrafo nuestro – Marcelo – hace diez años nos había propuesto. Nos dijo que quería hacer La Consagración de la Primavera de Stravinski con nosotros. Es una obra clásica, que lo han hecho grandes grupos de danza. Y comenzó a dar vueltas desde el año pasado. Pero no va a ser la consagración, sino que se va a llamar “Lesionados, un clásico”. Porque somos clásicos, pero raros. Siempre hacemos cosas raras y nos dimos cuenta que tenemos mucho en común con esta obra a representar. Cuando se presenta La Consagración de la Primavera, en mayo de 1913 en la ópera de París hubo parte del público que la abucheó y otra que la aplaudió. Es una obra con mucha percusión, no tenía nada de clásico. Y la coreografía que se hace en ese momento da inicio a la danza moderna. Es un clásico que rompe. Y nosotros somos un poco así. Somos el clásico menos clásico, porque no somos lo que se espera de los números de carnaval. Y esa historia es la que vamos a contar, con sus personajes, el público que los quiere y los que los abuchea”.

Para la realización cuenta con el apoyo constante de todo el equipo: con Luciana Troglio en coreografía, Fito González en música, con Rocío – su hermana – en la dirección, con toda la gente de vestuario, los delegados de cada ala: Guillermo Coletta en los nenes, Pablo Rodríguez en el pueblo, Paola Giacoy en el ala de las primaveras, Mariela Monterrosa en la denominada divinas, y Luján Biaggini en las bahianas. “Todos son parte fundamental como las 270 personas que este año están y cuyo compromiso y ganas hacen que las cosas salgan”, sostuvo.

Toda una vida de carnaval

Consultada sobre estos 25 años consecutivos de carnaval, Gabriela expresó: “Sigo estando nerviosa, por suerte, antes de cada pasada. Cada año es un desafío, vamos pensando en cosas nuevas y tenemos ganas de mostrar esto que venimos ensayando. Nosotros sabemos por lo que la gente nos dicen que siempre esperan que pasemos. Creemos que somos un clásico, y cada año el corso va creciendo y si bien hay competencias, a la vez hacemos juntos el carnaval y eso está bueno”.

En cuanto a lo que significó este paso de los años en la comparsa y en su vida señaló: “Uno no se da cuenta. Creo que si lo hiciéramos no se si estaríamos acá. Uno fue haciendo año a año, fuimos creciendo a la par del corso. Y llegamos a un punto en el que son varias generaciones que esperan a que pase Lesionados. Hubo muchas agrupaciones que marcaron los corsos mercedinos como Unidos por una Pasión, Guardianes del Rey Momo, Bajitos pero no tanto, o Ya que estamos pasando. Todos ellos fueron muy importantes pero no se sostuvieron en el tiempo. Nosotros somos una agrupación que aparte de ir creciendo nos fuimos sosteniendo sin darnos cuenta.

Hay mucha gente que tiene puesta la camiseta, y la vida nuestra ha sido Lesionados. A veces nos encontramos mencionando años de acuerdo a lo que presentamos en el carnaval en ese momento. Entre nosotros nos entendemos, pero los de afuera no. Algunos recuerdan que se casaron en el “año” del Ajedrez, o en el de Máscaras y mascaritas, o mi hijo Valentino nació en el año de la Cibermurga. Y así toda la historia de nuestra vida va pasando por los años de Lesionados” y agegó: “pero a pesar de todos los esfuerzos es mucha la felicidad. Mercedes fue acompañando esto, lo que por ahí al principio fue raro después se fue reconociendo un estilo que puede gustar o no.

Acá han crecido chicos que hoy son padres y sus hijos están empezando a estar con nosotros. Y realmente es algo que va pasando y no medimos. Terminamos siendo una familia disfuncional, pero que siempre nos encuentra reunidos y creciendo. Tenemos diferencias pero no nos asustamos por eso porque sabemos que nos terminan haciendo crecer. Estamos felices de llegar a esto”.

Por otro lado, señaló: “No sé si está bueno pensar que la vida pasó. A veces me preguntan ¿hasta cuando? Después me planteo que a nadie se le pregunta hasta cuando va a seguir en su profesión, en su arte, en las cosas que les gustan. Y la verdad creo que voy a seguir en esto hasta que de. Ya crearemos nuevas alas para los bastones y las sillas de rueda (ríe) Creo que cuando no pase por la 29 va a ser porque no lo puedo hacer. He cumplido distintas funciones, uno va creciendo y llegan siempre personas a cumplir roles y lugares. Yo no me imagino sin el corso. Terminamos uno y ya estamos pensando en el año que viene o ‘en algún año’ y los temas van madurando y en algún momento aparecen. Y siempre tenemos eso de que la misma gente que se va formando dentro de esto que está ahí para cumplir una función, aunque no lo sepa. Siempre hay mucha pila, lo hacemos porque nos gusta y porque nos hace feliz pertenecer”.

En cuanto a cuál cree que es el secreto de haberse mantenido como agrupación durante tantos años sostuvo: “Creo que hay cosas que tienen que ver con la pasión de los que estamos desde hace más tiempo, con que no está basado en una zona persona porque acá somos un grupo y que cada vez tiene a más que se van sumando y en los que se va delegando y confiando”, sostuvo.

Y luego confesó: “Yo soy hija del carnaval: mis padres se conocieron en carnaval, sacando cuentas fui gestada también en carnaval y es algo que llevo adentro y sé que voy a seguir estando mientras pueda hacerlo. Hubo momentos personales y hubo sostenes de la misma gente de la comparsa que permite que puedas aflojar porque el sostén está. Y así como me pasó a mí le puede pasar a cualquiera porque siempre está esa contención, ese apoyo y esa tranquilidad. Creo que lo que nos hace perdurar son las ganas pero también el sostén en el otro”.

Todo comenzó en patas y en toallones

Los inicios de Lesionados se remontan a una noche de verano en el carnaval de 1992. Recién llegados de Brasil, Cecilia Capaccio, Ángel Rutigliano y Gabriela Florella se calzaron unos toallones y salidas de baño, un redoblante y se animaron a pasar y hasta hicieron campaña contra el cólera. La idea era dejar de ser espectadores para ser partícipes de la noche mercedina en la que el corso se hacía ida y vuelta por la avenida 29, desde calle 30 hasta la 16.

A la noche siguiente, otros integrantes de la familia se sumaron. Pero recién al año siguiente comenzaron a denominarse “Lesionados por el Corcho” gracias a las fiestas de fin de año. Ahí sí, muchos más se sumaron porque se agregaron los integrantes del programa radial “La Mosca Detrás de la Oreja” y unos trajes color borravino fueron los atuendos elegidos, mientras los instrumentos eran pesados y cargados por varios que se agotaban a medida que pasaban.

En el año ’94 la historia de Lesionados y de los corsos empezó a cambiar. En ese momento, Eduardo Cerulli y la comisión de carnaval que organizaba los bailes previos, le entregó un monto de dinero para que confeccionen trajes y pongan en marcha una comparsa. Así surgió “Pierrot, Arlequín y Colombina”, un homenaje al carnaval italiano. Y así empezó a surgir el grupo de Lesionados que los mercedinos esperan año a año sobre la avenida 29.

 

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