La integraban Lucas Fal, Guillermo Cestari, Pablo Montenegro y Mauricio Maldonado • Empezaron sin saber nada de música y con ayuda de amigos pudieron formar el grupo • Algunos de ellos continúan relacionados con la música.
Por Marcelo Cangaro
“Con los chicos éramos amigos de café, nos reuníamos luego de ir al colegio en alguna confitería a tomar algo y de un día para otro surgió la idea de formar un conjunto...” dijo en el año 98 Lucas Fal, integrante de lo que fue Sex and Beer.
Aproximadamente en agosto de 1990, Lucas Fal, junto a sus amigos Guillermo Cestari y Pablo Montenegro comenzaron a escuchar música punk: Ataque 77, Los Violadores, Los Ramones y Los Ratones Paranoicos. Esto es lo que llevó a los tres jóvenes a reflexionar sobre la idea de formar una banda. El sueño con el tiempo se hizo realidad. Sin saber nada de música completaron la formación y Sex and Beer quedó integrada por Fal en primera guitarra, Cestari en voz (primeramente tocaba el bajo), Montenegro en batería, Mauricio Maldonado en segunda guitarra e Ignacio Ismael en bajo.
Cuando comenzaron a incursionar en la música fueron recibiendo ayuda de amigos que se encontraban en otras bandas. Por ejemplo a Pablo Montenegro le ayudaba Mariano Rossen en la batería, integrante de Overdose y a Lucas Fal le enseñaba guitarra Pablo "Gata" Ivaldi también de Overdose.
En los inicios no tenían cantante ni segunda guitarra. Luego de una intensa búsqueda consiguieron quien ocupe esos lugares y la banda al fin quedó consolidada. El nombre en realidad primero no estaba definido. Tenían varios, uno de los que se barajó fue Espectros, pero no gustó mucho y decidieron ponerle Sex and Beer. El motivo fue muy explicito: “Le pusimos Sex And Beer porque en ese momento (catorce y quince años) el sexo y la cerveza era lo que en realidad estábamos descubriendo, bueno más la cerveza que el sexo pero descubriendo al fin...”, dijeron.
Esta banda se encuadró en el estilo del punk rock, donde solo se limitaba a hacer covers de otras bandas. Dentro de los temas que interpretaban los caballitos de batalla eran “Dulce navidad” de Ataque77 y “Represión” de Los Violadores. Consideraban que lo más importante era expresar instrumentalmente lo que hacían (pese a sus limitaciones en el manejo de los instrumentos) y la voz pasaba a ocupar un rol secundario.
A tan solo un mes de ensayo, realizaron su primera presentación en vivo tocando en el cumpleaños de un amigo, grabando ese recital. Después de varias presentaciones más vino una muy importante en el Club Mercedes el 20 de diciembre de 1990, donde hubo gran cantidad de espectadores y estrenaron un tema propio que se llamó “Pesadillas y sueños” compuesto por Fal.
El objetivo de la banda estaba basado en tocar lo que sentían, lo que les gustaba, dejando de lado si salía bien o mal. Llegaban los fines de semana y la idea fija era ensayar o tocar. Luego de varios meses comenzaron a darse cuenta de que la cosa no iba más. La falta de experiencia y aprendizaje, y las limitaciones en cuanto al manejo de los instrumentos los llevaba a que siempre toquen lo mismo, y así fue como lentamente perdieron el interés en continuar.
De la misma manera que la banda se formó con una increíble rapidez su ocaso fue similar. La banda se disolvió y algunos de los integrantes continuaron tocando, otros no.
Le hicimos una entrevista a Lucas Fal.
- ¿Cómo recordás esa época?
- Fue una época fantástica, teníamos 14 o 15 años y la verdad es que no recuerdo quién tuvo la idea de armar una banda, pero sí lo que puedo afirmar es que hasta ese día yo no había tocado nunca una guitarra. Fue un periodo que me dejó por un lado buenos amigos y por otro encendió la chispa de la música que más tarde seguí desarrollando.Quienes me enseñaron a tocar la guitarra fueron “El Gata” Ivaldi en un principio y después “Nacho” Ismael, quien realmente me enseñó a entender todo lo que se podía hacer con seis cuerdas. Nunca estudié música formalmente pero tuve un maestro y amigo de lujo: “Nacho” Ismael.
- ¿Cómo ves la música de ahora en relación a aquellos años?
- En aquel momento escuchábamos Attaque 77, Los violadores, los Ratones Paranoicos, Ramones y Sex Pistols, con lo cual estábamos limitados al punk. Con el tiempo particularmente yo fui descubriendo otros grupos como Nirvana y Divididos, ahí me di cuenta que la música pasaba más allá de tres riff. Hoy escucho un espectro muy grande de estilos. Lo único que aún no he logrado asimilar es la música electrónica. Me siento identificado con el gran Pappo cuando él le dijo a Dj Dero: “Conseguite un trabajo honesto!, vos tocas lo que otro grabó”.
- Contame alguna anécdota
- Una vez tocamos en el Club Mercedes, cuando era confitería bailable, en general no teníamos instrumentos de muy buena calidad, recuerdo que cuando Pablo Montenegro (baterista) le pegaba a los platos, volaban los pedacitos de plato que se iban rompiendo y me pegaban en la cabeza.
- ¿Vos o alguno de los músicos siguen relacionados con la música?
- Yo después de Sex &Beer formé parte de Aerosol a nivel local. Cuando me fui a Paraná a estudiar al tiempo armamos una banda con algunos amigos y compañeros, “El ojo vicioso”, era un grupo con batería, bajo, dos violas, teclado y saxo, hacíamos covers de los estilos más diversos, desde U2 a Vilma Palma, pasando por los Beatles y los Cadillac... unos caraduras!!!!, pero el grupo duró como tres años, teníamos también temas propios y muchos seguidores. Tocábamos muy seguido en fiestas privadas y confiterías bailables, cobrábamos el sonido y la bebida para los músicos. Fue una época muy linda.Hoy en día nos juntamos con unos amigos los jueves en una sala de ensayo en Capital a hacer temas de los Rolling Stones, ACDC, Nirvana... pero solo para despuntar el vicio.Quien si siguió con la música profesionalmente es “Nacho” Ismael, con el grupo “Los Nadies”. Realmente lo recomiendo, son sumamente profesionales y con una polenta impresionante.
La reflexión final de esta banda: “Sex and Beer” fue como un flash del punk rock en el rock de Mercedes...”
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