Otra vez sopa
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- Publicado en Martes, 15 Noviembre 2011 16:19
Fue a principios del 2007 cuando Juan Carlos Benítez esbozó una solución para el problema del agua: agregar los tanques en desuso de establecimientos públicos. La solución la proponía a raíz del faltante en aquel verano. Pudo haber sido materializado a través de un proyecto o lo pudo haber hecho público en algún medio porque –entonces- no era concejal.
Ya pasaron cuatro años de aquella iniciativa y ahora vuelve a la carga con la solución ya por las vías más institucionales. Muchos pueden pensar que es una crítica al edil que propone una solución a un problema. Pero no es así: es un mensaje hacia una gestión que se ha mostrado incapaz de resolverlo a pesar del tiempo transcurrido.
Es cierto: el problema del agua corriente es mundial, pero en casi todos lados es producto de la ausencia del vital elemento. Esa situación aún no se vive en el país ni en la ciudad donde el problema es muy distinto.
A pesar de que la oposición lo criticó duramente a Julio Gioscio durante sus últimos mandatos por no imponer un sistema de agua medida, acá en Mercedes se sigue tributando por el uso del agua de la misma forma: por metros lineales de frente. No importa si usa 1 litro o 10 millones de litros por día. Paga lo mismo. Y si bien algunos sectores creen que el sistema del agua medida va en contra de los sectores más atrasados, es una lástima tener que sacarlos de su sueño: quienes más agua consumen son quienes más tienen. Primero porque la red de agua corriente no llega a todos lados y segundo porque son esos los sectores que utilizan: lavarropas automático, lavaplatos y todas esos electrodomésticos que abusan del uso del agua.
Es cierto que algunos sectores medios utilizan mucha agua con la pileta de lona y todo ello; pero porqué el vecino que tiene pileta tiene que pagar lo mismo que el que no la tiene. Y a pesar del tiempo transcurrido no existe en el municipio un mínimo atisbo de buscar –a través de la ordenanza fiscal impositiva- modificar esta injusticia tributaria. Porque con un simple medidor es seguro que se atacaría el consumo desmedido del agua.
Pero no solo eso hace falta. El municipio debe invertir una suma importante de dinero en verificar y reparar la red de agua corriente para poder garantizarle a la ciudadanía que la totalidad del agua que se extrae termine siendo utilizada y no perdiéndose en el camino.
Porque si bien la iniciativa de Benítez ataca la normal provisión de agua corriente; el problema de fondo es mayor. Ya se sabe que el agua no es un recurso inagotable, que hay que cuidarlo porque es uno de los más necesarios para la vida humana. Entonces el problema no es solo la provisión, sino también la implementación de políticas públicas que impulsen su cuidado. Se sabe que uno de los órganos más sensibles del ser humano es el bolsillo, entonces estaría bueno que el cuidado del agua se encuentre vinculado a esa sensibilidad.
Nuevamente se viene un verano y nuevamente todo parece indicar que –en el mejor de los casos- será igual que el año pasado en materia de provisión. Otra vez sopa: no va a haber presión que aguante.

