Opinión: Inquietudes y progresos mercedinos
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- Publicado el Jueves, 26 Enero 2012 17:55
El reconocido paleontólogo continúa llevando adelante su denuncia por la toma de parte las márgenes del Arroyo Frías y el Río Luján por parte de un emprendimiento urbanístico • Convoca a conformar un Consejo de Vecinos.
Por José Bonaparte
Quienes tenemos inquietudes por el progreso cultural de nuestra ciudad solemos darnos de narices con las incertidumbres y obstáculos que se presentan para concretar una parte mínima de esas aspiraciones que por lo general, son nobles y de posible realización en un medio como el de Mercedes, caracterizado por antiguos centros deportivos- culturales, estrictamente culturales y científicos como la Biblioteca Sarmiento, el Museo “Carlos Ameghino”, el Museo Miguez, el Observatorio Astronómico, el Círculo Italiano con su monumental edificio y diversos centros artísticos. Sin embargo algunas iniciativas nobles, de especial significación local, son protagonizadas por pocas personas que gestionan o difunden iniciativas importantes, como en el caso de mercedinos que se ocupan del atropello a la integridad científica, paisajística e histórica del Arroyo Frías. O a los problemas de contaminación ambiental, a la proliferante sempiterna y creciente mugre de nuestro no menos histórico Río Luján, y ni citar los basurales que como grandes e imprevistos hongos surgen por doquier.
En verdad falta en Mercedes un movimiento más intenso de personas inquietas y progresistas para colaborar con las autoridades en posibles soluciones de las falencias citadas y de las no citadas, que superan ampliamente: p.e. veredas, frentes abandonados, motos que circulan a toda velocidad con o sin cascos protectores, pero siempre ruidosas y veloces.
Un Consejo de Vecinos, formado por prestigiosas personas, ad honorem, por cierto podría reunir voluntades y posibilitar realizaciones modestas, pero de gran interés local, como por ejemplo el caso del Arroyo Frías. Este modesto curso de agua, que se nutre con vertientes desde la cercanías de Goin, y que desemboca frente al Tiro Federal, permanentemente tiene un caudal de aguas semi limpias que son aprovechadas por muchos chicos que con sus familias pasan la tarde en sus pequeños saltos de agua clara ubicados en las proximidades del Puente de Cemento del antiguo camino a S. A. de Giles. Pero además de ser un lugar de sano y seguro esparcimiento el Arroyo Frías tiene un historial científico extraordinario.
Cuando Florentino Ameghino tenía 19 años de edad ya revoloteaban en su cabeza ansias de exploración científica, de conocer los misterios de la evolución animal y del paisaje físico. Y así descubrió en 1873, en el Arroyo Frías, restos de un esqueleto humano fósil que no sorprendió sólo a los pocos científicos de nuestro país, sino al grueso de los científicos europeos reunidos alrededor de la Torre Eiffel en la famosa Exposición Internacional realizada en París en 1878. Allí el joven Ameghino demostró, por primera vez, la coexistencia del Hombre con los grandes mamíferos fósiles extinguidos, hecho que aún no se había concretado ni en Europa ni en Norte América, pero si en el Arroyo Frías de Mercedes. La noticia causó gran impacto y fuertes discusiones entre los primeros evolucionistas que seguían a Darwin y los tradicionales creacionistas que no encontraron la forma para detener el avance de las teorías darwinianas de la evolución. Ameghino desde su descubrimiento en el Arroyo Frías se adhirió a las ideas evolucionistas de la transformación de las especies, incluso por supuesto de la evolución del Hombre. Desde 1878 a la actualidad el Arroyo Frías es continuamente citado en la literatura científica especializada. El más reciente de esas referencias se pronunció en una reunión científica realizada a la Universidad Nacional de Luján, en donde el doctor Gustavo Politis de la Universidad del Centro (Olavarría), dio a conocer varias dataciones radimétricas de Carbono 14, indicando que los restos humanos fósiles del Arroyo Frías poseen la mayor antigüedad registrada para restos humanos en América del Sur, con 10.500 a 11.500 años antes del presente. Pero, aparte de los valiosísimos restos humanos que comentamos, Ameghino y sus hermanos Juan y Carlos han logrado una gran diversidad de ejemplares fósiles en dicho Arroyo, como el “tigre diente de sable”, gliptodontes de distintos géneros y especies, perezosos chicos y gigantes como el Megatherium. En tiempos mas recientes, el folklorista maestro de tintorería “Michilo” Rodolfo Capaccio descubrió en 1956 dos esqueletos casi completos de zorros fósiles, y últimamente Javier Moleres descubrió una rama mandibular de un zorro-lobo que está en estudio por un egresado del Museo de La Plata.
Esta brevísima cita de hallazgos en el Arroyo Frías sirve para justificar que ese curso de agua es de gran trascendencia científica-histórica y debe ser considerado, -oficialmente- como un patrimonio de la cultura de Mercedes, y también de la Nación Argentina. No obstante una iniciativa privada de urbanización “Altos de Mercedes” se ha instalado en amplios lotes que lindan al Oeste con la antigua ruta a San Andrés de Giles, hacia el Este y Sur con los márgenes del Arroyo Frías y el Río Luján. El empresario del emprendimiento urbanístico, Pesce, y su apoderado, Gatti, se excedieron en la delimitación real de ese amplio loteo y ocuparon ambas márgenes del Arroyo Frías y la margen Norte del Río Luján.
Indudablemente se trata de un atropello insólito a la propiedad provincial y municipal pues está claramente establecido por leyes provinciales específicas que las márgenes de los cursos de agua permanente, en una extensión de 100 metros según los cursos, no deben ser alterados en ninguna forma para conservar su identidad como río o arroyo.
En verdad la ocupación con fuertes alambrados de las márgenes y cauce del Arroyo Frías es un intolerable acto a la luz de los antecedentes científicos-culturales indicados más arriba para ese Arroyo.
Curiosamente, cuando la Autoridad del Agua con oficinas en la ciudad de La Plata y que fiscaliza, entre otras cosas, los proyectos de urbanización que afectan o pueden afectar a ríos o arroyos, recomendó especialmente a la empresa de urbanización “Altos de Mercedes”, que debía respetar las márgenes del Arroyo Frías en un ancho de 50 metros a cada lado, y de 100 metros para el caso del Río Luján. Esas indicaciones expresas están contenidas en la siguiente forma: Resolución en Expediente 663 de Agosto de 2010; en su Artículo 3 se expresa: “Establecer una restricción de 100 metros de ancho en el Río Luján, contados a partir de la línea de Rivera correspondiente a demarcar oportunamente y una restricción de 50 metros de ancho en el Arroyo Frías, contados a partir de los bordes superiores del mismo (Ley Provincial No. 6253/60 y Decreto Reglamentario No 11368/61)”.
Lamentablemente, a pesar de la expresa indicación de la Autoridad del Agua a los señores Pesce y Gatti para respetar las márgenes del Arroyo Frías, (llamado en el proyecto de urbanización como “Arroyo Grande”) el empresario citado y su apoderado han usurpado ambas márgenes del Arroyo Frías y su propio cauce, actitud deshonesta que sugiere su fuerte influencia política y económica que lo viene protegiendo muy efectivamente desde los primeros reclamos publicados en la prensa local desde mediados de 2011 , y que culminó en Octubre pasado cuando asistieron una cantidad de científicos argentinos a una reunión de homenaje en el centenario de la muerte del Dr. Florentino Ameghino realizada en el Museo Municipal de Ciencias Naturales(calle 26 y 21) que concluyó con una frustrada visita al Arroyo Frías por estar cerrado el paso en todo su curso inferior , justamente en los lugares de los más importantes hallazgos de Ameghino en 1873.
¿Es posible que burlando leyes y resoluciones oficiales los señores Pesce y Gatti continúen ostentando el dominio absoluto del curso inferior del Arroyo Frías que es, por ley, propiedad de la Provincia de Buenos Aires y un especial patrimonio científico cultural de Mercedes?. Por cierto que no es aceptable, pero lo hacen sin reparos, con amplias exhibiciones de cómo son capaces del atropello público. Sólo las autoridades locales pueden poner punto final a esta irregularidad. Los ciudadanos comunes no tenemos, ni aún los “Ciudadanos ilustres” así designados por el Sr. Intendente, no tenemos autoridad ni medios para detener esa grosera anormalidad; son las autoridades locales las que deben hacer cumplir las leyes, aleccionando a quienes tratan de burlarlas.
En este sentido un Consejo de Vecinos, ad honorem, podría alentar a las autoridades locales para no postergar soluciones importantes como el caso de ocupación del Arroyo Frías por una empresa comercial.

