Los viajeros van por su objetivo
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- Publicado en Martes, 07 Febrero 2012 07:00
Dos mercedinos y dos rosarinos iniciaron un viaje de dos años para llevar cine golondrina a distintas localidades • Las primeras novedades de un viaje lleno de complicaciones, pero también de mucha solidaridad.
El miércoles 18 de enero partieron de nuestra ciudad los “cuatro viajeros por el mundo”. La iniciativa es recorrer América Latina en un motorhome llevando un cine móvil a comunidades periféricas que no pueden acceder a ese tipo de proyecciones.
Desde entonces, los mercedinos Sebastián Olivella y Rubén Torales y los rosarinos Leonardo Franceschina y Gastón Godard están viviendo distintas aventuras, alegrías e imprevistos en las rutas y caminos del país y alrededores.
En total piensan recorrer cien mil kilómetros. Partieron el 8 de enero desde Rosario, la ciudad natal de Leo y Gastón, pero la partida oficial fue el 18 desde Mercedes, donde nacieron los otros dos viajeros.
El primer destino fue Mendoza y desde allí a Chile donde recorrieron diferentes localidades. El 24 de enero entraron al país vecino recorriendo Valparaiso, Quillota, La Ligua, La serena y alrededores.
El 31 de enero retomaron los caminos del país, y emprendieron la marcha hacia el norte. Luego, prevén que irán subiendo por Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Centro América y México, volviendo por Cuba, Venezuela y bajando por Brasil, Paraguay, Uruguay para retomar Argentina. El Sur de nuestro país también está incluido en el itinerario, pero lo dejaron para la vuelta por el tema de las cenizas.
A pocas semanas de partir, la redacción se comunicó con los cuatro viajeros para que cuenten cómo está yendo el proyecto. “Dejamos un gran abrazo a nuestras familias y amigos de Mercedes, Rosario y alrededores”, expresaron con la alegría de poder hacer llegar los saludos.
Algunas complicaciones
Mediante conexión por correo electrónico se pudo contactar a los viajeros en medio de su recorrido. Y así contaron que “A poco de salir de Mercedes todo apuntaba a que el viaje no se podía emprender. Nuestra movilidad, llamada “la Mamasota”, no quería caminar más. A la altura de General Villegas se nos rompió dos veces y nos demoró dos días. La segunda fue una rotura importante pero como todo problema en la vida es solucionable, gracias a la mano de un lugareño mecánico de camiones llamado Miguel Lamas y sus ayudantes pudimos resolver todo en tiempo y forma como no imaginábamos. Seguimos camino a San Rafael por la mañana muy temprano imaginando llegar por la tarde y ya ubicarnos para hacer noche en la nombrada ciudad. Pero nuevamente en medio del desierto la Mamasota venía medio fatigada y rompió una correa que nos volvió a demorar”.
“En resumen, nuestro camino sigue como lo esperamos, dándole la espalda a la mala suerte que venimos teniendo en lo que respecta a nuestra casa móvil”, añadieron.
En lo que respecta al cine, aún no han podido realizar todas las cosas que hubieran deseado. “Ahora estamos esperando la ayuda de un grupo de amigos que nos están por conseguir la lámpara dañada. Hoy en San Juan, justamente en El Rodeo, un departamento de Iglesias, hablando con la municipalidad quedaron en vernos mañana para darnos una mano, fuimos muy bien recibidos en este pueblo pegado a la cordillera les debemos un agradecimiento también y si todo va bien en unos días les prometimos pasar cine en el polideportivo de dicho pueblo”, manifestaron y explicaron que el proyector no estaba andando bien, aunque llegaron a pasar un corto en un municipio de Chile: Totoralillo. En tanto, indicaron que no pudieron cerrar todos los contactos ya que al no haber clases las actividades en las escuelas son casi nulas.
Pero no pierden los ánimos: “Una vez q tengamos el proyector tenemos varias proyecciones en los diferentes departamentos”.
Las buenas: la solidaridad
Por otro lado, aseguraron que no fueron todas pálidas: “La gente solidaria que hemos conocido al momento, muchos interesados a cada momento en darnos una mano. De hecho no esperábamos de nuestros hermanos chilenos la gran ayuda que nos han brindado, cómo nos recibieron y cómo nos cobijaron. Quisiéramos remarcar el respeto y vocación de servicio de los carabineros. Considero que mucho hay por aprender y desarrollar en nuestro país haciendo referencia a la seguridad y al poco interés de ayudarte en el momento que lo necesitas; y al no buscar sacarte algo. Parecen serios pero tienen un corazón más grande que su propia alma”, aseguraron.
En tanto, contaron una anécdota destacando el “dar y recibir”. “Camino a Puente del Inca suben a bordo dos nuevas amigas que estaban haciendo dedo para cruzar a Chile: Jesi de Francia y Denis de Estados Unidos. Todos con el mismo rumbo, así que arriba… Se sumaron luego cuatro personas más: una familia de Córdoba a quienes los atrapó la noche en medio de la nada y con pocos recursos. En nuestra pequeña casa, lugar falta, pero ganas de ayudar sobran así que el pequeño guiso que armamos para seis pasó a ser para diez. Al momento de poner la mesa, paró un auto con vecinos de la ciudad de Carlos Casares con el auto en problemas. Así que nuevamente se suman al guiso cuatro personas más: pasamos a ser catorce. Gastón, con su oficio de mecánico, les reparó el auto pudiendo seguir camino a su destino. La familia de Córdoba y nuestras dos nuevas amigas del exterior, pasaron la noche juntos a nosotros” y añadieron: “¿Por qué dar y recibir? En Chile, desayunando y revisando la casa nos encontramos con un soporte de alternador partido. A pocos metros un hermano chileno de profesión herrero, cumpliendo un día más en sus tareas, nos saludó y se acercó. Nos preguntó si se nos había averiado algo y nos aseguró que en pocos minutos lo reparaba. Así, a cambio de nada hizo una soldadura y nos permitió seguir”.

